Abrir las ventanas
a la ausencia de nieves
en la cara sur
de un norte desteñido.
Hay quien atranca
postigos en las mañanas
para calentarle los pies al futuro.
Y quien se atraganta
con un sorbo de ayer.
Hay una sucesión de signos
en la superficie
agrietada del tiempo.
En el gesto alargado
del pisasueños de media noche.
En la yema que perfora la corteza
y mira más allá
de la quebrada piel de la planta.
En el leve rastro de savia
que señala el lugar
donde la vida surge cada primavera.
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1 comentarios:
Hola Armando
Ando de paseo por la red en busca de contadores de cuentos, para aprender y compartir. Me encontré tu "LLuvia de Versos" y aquí estoy, leyendo.
Un saludo desde Mérida-Venezuela. Jabier.
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