domingo, 11 de enero de 2009

Dedos imparables
recorriéndonos los poros.
Abriéndonos los espacios.
Sutiles caricias
cubriendo de ternura
las pieles temblorosas.
Desconocidas rutas
surgiendo al tacto
levísimo de las yemas.
Dedos, manos,
avanzando, retrocediendo,
viviendo conscientes.
Serigrafiando
mapas de sensaciones
en la planicie de la espalda.
Pies, pies enteros
recorridos por la caricia.
la misma que en su ascenso
se enrosca
en torno a las piernas.
Dedos y yemas
dibujando figuras imposibles
muslos arriba.
Dibujando temblores,
intensos estremecimientos
pieles adentro.
Porque esta forma nuestra
de acariciarnos,
hace perceptibles
al tacto los espíritus.

5 comentarios:

Alejandra Menassa dijo...

Hola Armando: muy bello, muy bello. Casi se sienten las caricias al leerlo, sin el casi, se sienten.
Un saludo.
Alejandra

Natalia Astuácas dijo...

Hola Armando, buen post, me gustó el texto, las palabras, las letras y lo que con ellas se siente.
Un abrazo, cuidate mucho.

Esmeralda Martí dijo...

Piel, terciopelo, caricias, labios recorriendo el mapa, dedos explorando el mundo... Se nota la suavidad, el movimiento...Precioso.
Esme

Armando Vega dijo...

Gracias por vuestros comentarios.
Cuando escribes (y quienes lo haceis sabeis bien de lo que hablo) lo más grande es comprobar que llegas al interior de las personas.
Que conectas con ellas.
Que a través de las palabras se establece esa comunión espiritual de los sentidos.
Nuevamente gracias a las tres.
Y en especial a ti, Esme, compañera de andaduras poéticas a la que admiro como poeta y como persona.
Por esl solo hecho de recibir tus críticas ya es un placer escribir.

Esmeralda Martí dijo...

Oye, guapo, estoy cansada de tanta piel, tanto poro y tanta caricia... Muévete, sacude teclas, desempolva el ordenador y vierte tu caudal poético reciente... ¿O es que no tienes tiempo de atender a tus admiradoras blogueras???

Sé feliz y disfruta de ese rayo de luz que ha aparecido en tu ventana.
Besos